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domingo, 21 de abril de 2013

Anillo de hojalata.

Con el gesto de donar su anillo y hacerse otro de hojalata de escaso valor, Monseñor Olaechea marcó la dirección de solidarizarse con aquellos que están sufriendo.
Valencia (Viernes, 19-04-2013, Gaudium Press) Un anillo episcopal de extraordinario valor fue devuelto a la Arquidiócesis de Valencia, España, el pasado 13 de abril. La pieza fue fabricada en hojalata y no posee ninguna gema ni metal precioso, pero es el testimonio de un edificante gesto de caridad del Arzobispo Marcelino Olaechea (1888 - 1972) y de los fieles católicos de la ciudad.

"Yo viví en la época de don Marcelino y sé que hizo mucho bien por Valencia antes y después de la riada", comentó al informativo Paraula José Ramón, legítimo propietario del anillo episcopal y quien decidió donarlo al Arzobispado "al conocer que se iniciaba su proceso de canonización".

Mons. Olaechea gobernaba la Arquidiócesis en 1957, año en que se registró la "gran riada de Valencia": una grave inundación que cobró la vida de más de 400 personas y causó numerosos daños materiales. Las fuertes lluvias ocasionaron una crecida sin precedentes del río Turia, que entró en la ciudad y cubrió la mayor parte de su terreno. La Catedral y su zona más próxima fue preservada de la inundación, por haber sido providencialmente construida en un lugar más elevado.

El Arzobispo, que ya se había destacado por su acción pastoral en la organización de grandes manifestaciones de fe y procesiones, además de misiones y Congresos Eucarísticos, demostró su entrega en la ayuda de los damnificados. Para obtener fondos y ayudar a las víctimas de la tragedia, decidió subastar su anillo episcopal de oro, por el cual obtuvo una suma superior al millón de pesetas. En su reemplazo, usó un anillo de hojalata sin valor comercial, pero dignamente elaborado que ostentaba una cruz y la inscripción del año del desastre: 1957.

Un matrimonio de la ciudad, Joaquín Muñoz y Josefa Murgadas, habían deseado adquirir el anillo subastado y habían realizado una de las ofertas más altas. Como su deseo de colaborar en las obras de caridad del Arzobispo se mantuvo intacto, los esposos persuadieron al prelado, "gracias a la mediación de periodistas de Radio Valencia", de venderles el anillo episcopal de hojalata, según relató Ramón.

La pareja compró este objeto "por esa misma cantidad de un millón de pesetas" que habían ofrecido anteriormente por el anillo de oro, que el Obispo "también lo donó por entero a los damnificados", expresó el propietario, de 83 años de edad. Josefa Murgadas, tras la muerte de su esposo y por no tener hijos, lo heredó a su hermano, Joaquín Murgadas Estellés, padre del donante. "Mi padre lo guardó con cariño y cómo éramos cuatro hermanos y todos queríamos ese anillo, hizo un sorteo y me tocó a mí", concluyó finalmente José Ramón. Después de 56 años de poseerlo, lo entregó en donación al Arzobispado para que "vuelva de nuevo a don Marcelino Olaechea". La historia culmina, por tanto, con un nuevo acto de generosidad similar al de su origen.

El Arzobispo de Valencia, Mons. Carlos Osoro, recibió el anillo durante una Eucaristía celebrada en la parroquia San Miguel y San Sebastián y destacó en su homilía las virtudes de su predecesor. A través del gesto de "donar su anillo y hacerse otro de hojalata de escaso valor, Monseñor Olaechea marcó la dirección de solidarizarse con todos aquellos que estaban sufriendo", explicó el prelado. Según Mons. Osoro, el anillo de hojalata significa el deseo del Arzobispo de participar de las limitaciones y el dolor de sus fieles en medio de la necesidad. "Recogemos este anillo en un momento en el que también mucha gente está pasando muchas dificultades pero a la vez nos encontramos con personas extraordinarias que como don Marcelino se preocupan de los más necesitados", agregó el Arzobispo. "Don Marcelino, como buen pastor, marcó el camino en un momento en el que los valencianos vivían una situación de sufrimiento", concluyó.


miércoles, 17 de abril de 2013

Empezando por la sala de máquinas y calderas.

Quizás empieza por el hueso duro...
Comisión de estudio para la reforma de la Curia Vaticana.
El Papa Francisco ha constituido una comisión de nueve cardenales para aconsejarlo en el gobierno de la Iglesia, estudiar un proyecto que revise la Constitución Apostólica Pastor Bonus, de 1988, referida a la Curia Vaticana. El grupo está formado por ocho cardenales  de los cinco continentes: el Presidente de la gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, Cardenal Giuseppe Bertello; el Arzobispo emérito de Santiago de Chile, Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa; el Arzobispo de Bombay (India), Cardenal Oswald Gracias; y el Arzobispo de Munich-Frisinga (Alemania), Cardenal Reinhard Marx; el Arzobispo de Kinshasa (República Democrática del Congo), Cardenal Laurent Monswengo Pasinya; el Arzobispo de Boston (Estados Unidos), Cardenal Sean Patrick O’Malley; el Arzobispo de Sidney (Australia), Cardenal. George Pell; y el Arzobispo de Tegucigalpa (Honduras), Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, con la función de coordinador. Hay que añadir, como secretario del grupo, al Obispo de Albano (Italia), Mons. Marcello Semeraro.
Al parecer la idea surgió durante las congregaciones generales previas al Cónclave; y la primera reunión del grupo con el Papa tendrá lugar en los días 1 a 3 de octubre.

lunes, 1 de abril de 2013

El Papa Francisco quería que el Papa fuese...

Lo que el Cardenal Bergoglio esperaba del nuevo Papa.
Podemos esperar que el pontificado de Francisco sea de esta guisa.


Intervención del Cardenal Bergoglio en las congregaciones generales preparatorias del Cónclave.

El Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, ha dado a conocer la intervención que el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio ofreció durante las congregaciones generales antes del Cónclave, y en el que, sin presagiar que resultaría electo, pidió un Papa que lleve a la Iglesia a salir de sí misma y a evangelizar lo que denominó “las periferias existenciales” del dolor, la ignorancia y el pecado.

Horas antes de ser elegido Papa, el Cardenal Bergoglio regaló al Cardenal Ortega el manuscrito del discurso que pronunció en las congregaciones generales. El texto fue leído por el purpurado cubano el sábado pasado durante laMisa en la catedral local y fue publicado este martes en la revista del Arzobispado de La Habana, Palabra Nueva, todo con la autorización del Pontífice.

El discurso, que lleva por título “La dulce y confortadora alegría de evangelizar”, es el siguiente:

“Se hizo referencia a la evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia. – ‘La dulce y confortadora alegría de evangelizar’ (Pablo VI). - Es el mismo Jesucristo quien, desde dentro, nos impulsa.

1.- Evangelizar supone celo apostólico. Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.

2.- Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.

3.- La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (Según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros. Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; laDei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.

4.- Pensando en el próximo Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de “la dulce y confortadora alegría de la evangelizar’”.


(Por su estilo, da la impresión de que el texto es una especie de borrador o guía para la exposición oral)